GENERAL CALIXTO CONTRERAS ESPINOZA
Nació en la comunidad indígena de San Pedro Alcántara del Rincón de Ocuila, mpio. de Cuencamé, Dgo., el 18 de octubre de 1867, siendo sus padres Don Valentín Contreras y Doña Refugio Espinoza de Contreras. Cursó su instrucción primaria hasta el tercer grado en la Escuela del lugar y su ocupación habitual fue el cultivo de la tierra. En su juventud fue correo entre el poblado de San Pedro de Ocuila y la población de Cuencamé, Dgo.
Los poblados de Santiago y San Pedro de Ocuila, fueron, durante la época de la Colonia y la Independencia de los pocos centros de población que conservaron la categoría de comunidad indígena, donde disponían de una legua cuadrada de terreno como propiedad comunal, según las ordenanzas de la corona española, heredándose el derecho y la propiedad de padres a hijos.
En el año de 1905, el hacendado Laureano López Negrete, propietario de la Hacienda de Sombreretillo de Campa, colindante con la propiedad de los indígenas de Ocuila, amparándose en un deslinde de las famosas Compañías deslindadoras, despojó de sus tierras a los indígenas de Santiago y San Pedro de Ocuila.
Todos los habitantes de estas comunidades protestaron por el atropello, destacándose por su rebeldía e inconformidad Calixto Contreras Espinoza, quién solicitó el apoyo de Severino Ceniceros, que se desempeñaba como secretario en el Juzgado de letras de Cuencamé, para que los defendiera del despojo, este acto de rebeldía hacia los hacendados, costó para que Calixto fuera acusado y condenado por los delitos de sedición y motín, obligándolo a prestar servicio forzoso de leva como castigo.
Escapa de la leva y regresa a su pueblo natal de Ocuila, se entrevista con Don Francisco I. Madero en San Luis Potosí para ponerse a las órdenes y apoyar su Plan de lucha, y éste le dio órdenes de prepararse para iniciar la Revolución. Regresa a su tierra e inicia una campaña activa de reclutamiento de simpatizantes de la lucha armada, compra de armas y caballos; lo cual provocó que sus planes fueran descubiertos y se giraron órdenes de aprehensión en su contra. Esto obligó a Don Calixto a anticipar el levantamiento y se lanzó a la lucha el 16 de septiembre de 1910, o sea dos meses y cuatro días antes de la fecha prevista del 20 de noviembre. Tuvo pocos seguidores y su levantamiento en un principio fue un fracaso por lo que se vió obligado a refugiarse en las serranías cercanas para evitar ser encarcelado.
El 20 de noviembre de 1910, se levanta en armas junto con su hermano Antonio y otros campesinos más en la comunidad de San Pedro de Ocuila; procedieron a tomar la Hacienda de Sombreretillo, El Mineral de Velardeña, San Juan de Guadalupe en cuya acción perdiera la vida su hermano Antonio. Contreras se repliega en la Sierra y se une más tarde al contingente de Jesús Agustín Castro y Orestes Pereyra. Participó en otros combates y acciones militares en esta primer etapa de la Revolución Mexicana conocida como la etapa maderista, entre ellos las tomas del Mineral de Avino e Indé, en la toma de Cuencamé y en el sitio de la Cd. De Durango.
Al ser licenciadas las tropas maderistas después de los tratados de Cd. Juárez que contemplaban la renuncia de Porfirio Díaz como presidente, Contreras regresó a su lugar de origen como jefe de las fuerzas rurales irregulares de Cuencamé.
Con el asesinato del Presidente Madero por Victoriano Huerta, Contreras se levantó en armas con sus antiguos compañeros de lucha. Participó en forma distinguida en la batalla de Avilés donde el General Francisco Villa derrotó al General federal Felipe Alvírez, quién al verse derrotado por los soldados campesinos se suicidó.
Calixto Contreras participó en la reunión de jefes revolucionarios de Chihuahua y Durango que se llevó a efecto en la Hacienda de La Loma el 29 de septiembre de 1913, con el fin de unificar los mandos revolucionarios en uno solo y darle disciplina y organización al movimiento armado, y se acuerda conformar la División del Norte del ejército popular constitucionalista, Contreras declina como jefe de la naciente División a favor de Francisco Villa que queda como jefe supremo de la División del Norte. El coronel Calixto Contreras recibe el Grado de General y sus tropas son bautizadas como Brigada Juárez de Durango.
Uno de los combates más fuertes que sostuvo el Gral. Contreras fue en las inmediaciones del Cerro de Cazuelas, cerca de la Estación Gabriel, hoy Francisco I.. Madero, derrotando a una numerosa fuerza federal. Participó en la toma de Durango.
Contreras fue uno de los generales de más estimación y confianza del General Francisco Villa; después de la toma de Torreón, Villa deja esta plaza al mando de Contreras junto con su Brigada Juárez, le encarga además la custodia de una fuerte cantidad de monedas de oro que habían obtenido como préstamo forzoso de los banqueros de Torreón, y que constituía el sostén económico de la División del Norte.
Cuando el Gral. Francisco Villa y Venustiano Carranza se separaron, Contreras permaneció fiel al villismo. En esta nueva etapa de la Revolución, el Gral. Contreras con sus tropas de villistas ocupó la ciudad de Guadalajara que era defendida por los carrancistas. En el año de 1914, Contreras acuñó en Cuencamé monedas de oro, plata y cobre con la inscripción de “muera Huerta”.
El General Contreras fue artera y cobardemente asesinado en una emboscada que le tendieron los carrancistas al mando del General Fortunato Maycotte, cerca de la Estación del Chorro de la vía Torreón-Durango, el 22 de junio de 1916. Su cadáver fue sepultado por sus partidarios en la Hacienda de El Ojo, mpio. de Poanas, Dgo.,después sus restos fueron trasladados al panteón de Cuencamé, Dgo.
Una de las legislaturas del Congreso del Estado, en reconocimiento a su calidad de precursor y de los principales jefes de la Revolución en Durango, por decreto No. 388 de fecha 24 de mayo de 1956, dispuso que se escribiera el nombre del General Calixto Contreras con letras doradas, en el recinto del Congreso..
Actualmente, los restos del General Calixto Contreras descansan en la Rotonda de las mujeres y hombres ilustres de Durango.
FUENTE: “Lozoya Cigarroa, Manuel. “Hombres y mujeres de Durango”
Durango, Dgo. pag. 161.
Naranjo, Francisco. “Diccionario biográfico Revolucionario”
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la
Revolución Mexicana” pags. 54, 57
México, 1935.. Edición facsimilar 1985.
PROFR. ANACLETO HERNÁNDEZ HDEZ.
CRONISTA OFICIAL DE CUENCAME, DGO
GRAL. CALIXTO CONTRERAS ESPINOZA
Había pasado un año, luego de que la intervención francesa dejó el estado de Durango y el país se encontraba en la penosa posguerra juarista, cuando en la comunidad de San Pedro de Ocuila, del entonces Partido de Cuencamé, nació Calixto Contreras Espinosa, el 13 de octubre de 1867, hijo de don Valentín Contreras y doña Refugio Espinosa de Contreras-
Calixto Contreras pudo estudiar la primaria, porque Ocuila es el poblado más cercano a la Villa de Cuencamé, en donde sí había escuela.
La vida de Contreras transcurrió como la de cualquier otro habitante pobre de la zona, empeñándose en trabajos de labrador, minero y como correo entre Ocuila y Cuencamé.
En su juventud, Calixto Contreras pudo ver y sentir el impacto del ferrocarril en la transformación de la vida de su comunidad, al asentarse las concesiones mineras de la A.S.A.R.CO (American Smelthing And Refining Company) en los minerales de cobre de Velardeña. También fue sensible al incremento de la concentración de la tierra entre los pocos latifundistas del estado.
Para 1910el 50% de la tierra durangueña, la mejor tierra, era poseída por sólo 390 propietarios, alguno de ellos llegó a poseer hasta 412,500 hectáreas de tierra, el otro 50% de la tierra eran tierras nacionales y de comunidades, y no se trataba precisamente de la tierra más explotable.
Pocas eran las comunidades que, en el país, se habían salvado de ser afectadas por las compañías deslindadotas, que en perjuicio de los comuneros, otorgaban títulos de propiedad a hacendados.
Las comunidades de Santiago y San Pedro de Ocuila habían logrado permanecer al margen de los intentos de las compañías deslindadotas, sobre todo por el poco producto económico que acarrearía la explotación de sus llanuras yermas. Por otra parte, los nativos de Ocuila guardaban sus títulos de propiedad desde la época de la Colonia.
En 1905, el hacendado Laureano López Negrete, propietario de la Hacienda de Sombreretillo de Campa, aledaña a San Pedro de Ocuila, observó que en la región abundaba el guayule (planta que contiene un veinte por ciento de caucho, que no compite en producción de hule con los árboles tropicales pero que al no requerir de mayores cuidados, rinde buenas ganancias en su explotación comercial aunque ahora ha sido sustituida por el caucho sintético) y pensando que, si bien cuencamé no se convertiría en el manaos durangueño, si se podría hacer un buen negocio con la explotación del guayule; Laureano López convocó a algunos hacendados de Fresnillo, Zacatecas, para invertir en el negocio, dando por hecho el fallo favorable de la cesión de las tierras de la comunidad de Ocuela, comenzó la ocupación de los terrenos. López Negrete no contó con la tenaz resistencia de los comuneros de Ocuila, entre ellos Calixto Contreras, quienes por la vía legal, solicitaron la asesoría de don Severino Ceniceros, empleado del Juzgado de Letras de Cuencamé, para que los defendiera de los intentos de la Compañía Deslindadota que favorecía a López Negrete.
Ceniceros logró que Felipe Alemán, jefe político de la Villa de Cuencamé, y el juez de letras extendieran la orden para desalojar a los invasores y que se respetara la propiedad de la comunidad.
Como reacción, los hacendados, apoyados por el jefe de la Acordada (policía rural del porfirismo), Manuel Díaz, cometieron el asesinato de los jefes de la comunidad de Ocuila y amenazaron a Severino Ceniceros con darle muerte, si continuaba el litigio a favor de los Ocuileños y en contra de López Negrete.
Sin embargo y como un caso muy aislado en la historia del Porfirismo, Ceniceros consiguió la devolución de los terrenos a los comuneros.
No contento con el fallo, López Negrete consiguió que su coraje fuera descargado al obtener que el Ejército federal porfirista enrolara de leva a algunos ocuileños, entre ellos a Calixto Contreras, quien entonces tenía ya treinta y ocho años. Al fallarle la vía legal inmediata, López Negrete movió otros resortes políticos a nivel estatal y pudo posesionarse de los terrenos de Santiago y San Pedro de Ocuila, por la fuerza, apoyado por el Segundo Regimiento de Caballería que le envió el gobernador Esteban Fernández.
Como colofón del conflicto, el 5 de diciembre de 1905 apareció la autorización oficial del gobierno de la República para la explotación del guayule en terrenos nacionales de San Luis Potosí, Zacatecas, Durango y Coahuila, a favor de los señores Pimentel, comenzándose de inmediato la explotación de la planta.
Calixto Contreras sufrió durante cuatro años el reclutamiento forzoso en las filas del ejército porfirista, la leva era una práctica que comúnmente siguió el régimen porfirista para desarraigar de sus tierras a los campesinos.
La leva hizo que Contreras no estuviera presente en el municipio de Cuencamé, durante los sangrientos sucesos de Velardeña en1909, cuando fue reprimido un motín suscitado por el cura del lugar que quiso terminar la celebración de la semana santa con una procesión que las autoridades consideraron un acto del culto externo.
Los amotinados incendiaron la jefatura política de Velardeña y arremetieron contra el destacamento. Las autoridades de Velardeña solicitaron auxilio en la capital del estado, llegando tropas y acordada de la ciudad de Durango que se impusieron al motín, haciendo un castigo ejemplar y obligando a los prisioneros a cavar sus propias tumbas.
Era pues el municipio de Cuencamé, un lugar que había sufrido la explotación y la represión directa y había acumulado gran resentimiento en un estado que durante todo el porfirismo tuvo una secuencia de bandidaje social iniciado por Heraclio Bernal, seguido por Ignacio Parra y continuado Por Doroteo Arango (Pancho Villa). Un municipio cuyos líderes naturales habían sido asesinados o desterrados como Calixto Contreras.
Bajo estas condiciones, Cuencamé, al igual que muchos lugares del país, era terreno fértil para la insurrección armada y para que sus pobladores prestaran oídos a las prédicas revolucionarias, sobre todo a las de Don Francisco I.Madero.
En 1910, al regresar a su pueblo, Calixto Contreras ya tenía acumulada la sed de justicia social y tuvo oportunidad de entrevistarse con don Francisco I. Madero en San Luís Potosí, ofreciéndole su incondicional adhesión al Plan de San Luís, en la esperanza de recuperar los terrenos de su comunidad y de ayudar a establecer un nuevo orden económico y social, al haber agotado las instancias de la legalidad.
Era tal el coraje y la indignación de Contreras, que no tuvo la precaución, la prudencia ni la discreción propias de un conspirador y comenzó inmediatamente a juntar, dentro de sus posibilidades, pertrechos de guerra y vituallas para una campaña de guerra, con la experiencia que le había dado su tiempo de leva. Al hacer su proselitismo maderista de manera muy evidente, en una población pequeña, Contreras fue rápidamente detectado por las autoridades locales y se vio obligado a huir casi solo a hospedarse en el refugio de la sierra a partir del 16 de septiembre de 1910, así, aún cuando oficialmente no es considerado como el adelantado iniciador de la Revolución mexicana, de hecho y contra su propio deseo lo fue.
FUENTE:
Avitia Hernández, Antonio:“Los llaneros alzados” Biografía del General Calixto Contreras. Pags. 5-10
Ediciones de la Comisión de Reinhumación y Homenaje
Gobierno del Estado de Durango. 1989.

| Lugar de nacimiento |
Cuencamé, Durango |
| Lugar de defunción |
Ciudad de México, Distrito Federal |
| Lealtad |
Antirreeleccionismo, 1910 - 1912 División del Norte, 1913 - 1915 |
| Años de servicio |
5 años |
| Rango |
General |
|
Batallas/guerras
GENERAL SEVERINO CENICEROS BOCANEGRA
Uno de los iniciadores de la Revolución Mexicana en el estado de Durango. Nació en la población de Cuencamé, Dgo., en el año de 1880. Fue hombre de aguda inteligencia, sereno y autodidacta, recibió en su pueblo natal la Instrucción Primaria elemental, trabajó como secretario en el Juzgado de letras y en la jefatura política de Cuencamé, fue reconocido en la región como persona instruida y defensora de los humildes y los débiles.
En el año de 1905, los hacendados de Fresnillo Zac. Encabezados por el dueño de la Hacienda de Sombreretillo, Laureano López Negrete, trataron de apoderarse de gran parte de las tierras de la comunidades indígenas de Santiago y San Pedro de Ocuila, mediante un deslinde de propiedades.
Los indígenas de Ocuila recurrieron a Don Severino Ceniceros para que los defendiera, y éste sin que le ofrecieran pago alguno los defendió y logró del jefe político de Cuencamé y del Juez de letras que extendieran orden para desalojar a los invasores y que se respetara la propiedad de la comunidad indígena. Los hacendados apoyados y respaldados por el jefe de la Acordada de rurales Manuel Díaz, asesinaron a traición al jefe de cuartel de Ocuila Francisco Hernández, a dos campesinos más y otros dos heridos, amenazaron a Severino Ceniceros con darle muerte si continuaba el litigio a favor de los indios de Ocuila contra los hacendados. Esta acción enardeció más a los campesinos de Ocuila que tomaron la Presidencia Municipal de Cuencamé.
Cuando Don Francisco I. Madero en el año de 1910, convocó al pueblo de México a levantarse en armas, Severino Ceniceros fue de los primeros en secundar el Plan, se puso en contacto con otro perseguido de la Acordada, Don Calixto Contreras y juntos acuerdan preparar el levantamiento armado.
Existía el acuerdo de Don Severino y Don Calixto con J. Agustín Castro y Orestes Pereyra de trasladarse los dos primeros a la Cd. De Gómez Palacio, la noche del 19 de noviembre, y ante la imposibilidad de hacerlo por el peligro de ser descubiertos debido a que la población de Cuencamé estaba fuertemente guarnecida por las tropas federales, optaron por levantarse de todos modos en armas y tomar de inmediato la hacienda de Sombreretillo.
Ceniceros participó en muchas acciones de armas entre las que destaca el sitio a la Cd. De Durango en abril de 1911.
Con motivo del asesinato del Presidente Madero, Ceniceros se levantó nuevamente en armas en apoyo al Plan de Guadalupe proclamado por Venustiano Carranza que desconocía al usurpador Victoriano Huerta, participando en la toma de Durango, y en las tomas de Torreón y Zacatecas como acciones más notables. Reconoce como jefe de la División del Norte al Gral. Francisco Villa, Ceniceros fue una persona que gozó del reconocimiento, confianza y admiración del General Villa.
Fue comandante militar en Durango en la época que gobernaba el Ing. Pastor Rouiax, y Gobernador del Estado, nombrado por el Gral. Francisco Villa del 28 de septiembre al 13 de octubre de 1914.
Cuando la separación entre Villa y Carranza, Ceniceros se quedó al lado de Villa y permaneció fiel al Centauro hasta su amnistía, retirándose posteriormente a la vida privada.
Electo Senador de la República representó a su estado en el periodo de 1930 a 1936, y cuando ocupaba este cargo, el congreso de la Unión lo nombró Gobernador interino en sustitución del General Carlos Real que fue desconocido, permaneció en el cargo de Enero a Agosto de 1936, renunciándolo por razones de enfermedad.
Murió en la ciudad de México en el año de 1937.
FUENTE: Lozoya Cigarroa, Manuel. “Hombres y Mujeres de Durango”
Durango, Dgo.. 1985. pags. 161- 191.
Naranjo, Francisco. “Diccionario Biográfico Revolucionario”
Instituto Nacional de Estudios Históricos
De la Revolución Mexicana”. Pags. 54- 57
México 1935. Edición Facsimilar 1985.
PROFR. ANACLETO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
CRONISTA OFICIAL DE CUENCAME, DGO
DON JUAN IGNACIO JIMENEZ
DON JUAN IGNACIO JIMÉNEZ.
Don Juan Ignacio Jiménez nació en Cuencamé, Durango. Donde estudió los primeros años de su vida y, llegado el momento, contrajo matrimonio con don Doña Eloísa San Martín, del mismo lugar. Sobre este particular, Eduardo Guerra en su “Historia de la Laguna”, nos dice:
Mexicano originario de Cuencamé, había desenvuelto una amplia acción agrícola y ganadera en conexión con los propietarios de las tierras de la Laguna río abajo; los Señores Sánchez Navarro y con el dueño del enorme latifundio de Durango río arriba y sus inmensas tierras anexas del Bolsón de Mapimí, un gran hombre de empresa Don Juan Nepomuceno Flores(....) Los ranchos de la zona de San Juan de Casta río abajo estaban rentados a Don Juan Ignacio Jiménez, quien a su vez subarrendaba o daba en aparcería las labores a diversos labradores. También estaban rentadas al Señor Jiménez las tierras del lado de Coahuila en las márgenes de la Laguna...
Para dar una idea más clara de la personalidad de Jiménez, veamos otro párrafo de Guerra, en su Historia de la Laguna:
Don Juan Ignacio Jiménez, cuya vigorosa acción se destacará al describirse detalladamente las primeras grandes obras hidráulicas de las presas de Calabazas y Santa Rosa que abrieron a la producción las tierras laguneras del estado de Durango, era originario de Cuencamé y había comenzado a desenvolverse como arrendatario de los grandes propietarios de las tierras laguneras en la época en que sus propietarios se ausentaban de la región por la absoluta inseguridad que padecían en sus bienes y en sus vidas.
A principios de 1848, cuando todavía no compraban las tierras laguneras él y Zuloaga. Guerra señala: “El panorama de los ranchos a orillas del Nasas, río arriba, no podía ser más desalentador. El propietario, Don Juan Nepomuceno Flores, no obstante su reconocido dinamismo optó por mantenerse en la ciudad de Durango. Conformándose con dejar sus negocios agrícolas en arrendamiento a cargo de Don Juan Ignacio Jiménez”.
Don Juan Ignacio Jiménez obtuvo tierras en arrendamiento de la familia Sánchez Navarro desde varios años antes de que se las compraran, Guerra agrega: “Los de San Felipe, y de quienes antes se habló , corresponden en parte a Don Jacobo Sánchez Navarro, vecino de Saltillo, y Don Juan Nepomuceno Flores, dueño de la Hacienda de Avilés en esta jurisdicción, y por parte del primero los posee Don Juan Ignacio Jiménez en clase de arrendatario por la cantidad de mil pesos anuales, siendo así que no hace diez años se rentaban por la escasa suma de trescientos pesos”...
En el mismo texto se menciona que Don Juan Ignacio Jiménez demostró ser un gran luchador en los ranchos laguneros desde los años de 1840: “Don Juan Ignacio Jiménez, que después fue propietario de la mitad de las tierras laguneras, era el arrendatario general de los ranchos cercanos y tenía serias dificultades para obtener el pago de los subarrendamientos o la entrega de las partidas de aparceros y subarrendatarios, por cuyo motivo tenía que acudir a medios de coacción que originaban el resentimiento de la gente”..
Una vez compradas las tierras de la Hacienda de San Lorenzo de la Laguna, Don Juan Ignacio Jiménez comenzó, en 1849, a construir la presa de Calabazas.-dice Guerra- para regar las tierras de Santa Rosa, Don Leonardo Zuloaga, a su vez, comenzó a construir la Presa Vieja, o de San Fernando, y el canal que llevara las aguas al Rancho de San Antonio de Los Milagros, después El Coyote.
Por su parte Don Juan Nepomuceno Flores reclamaba las aguas del Río Nasas para regar las tierras de su Hacienda de San Juan de Casta. Los tres llegaron a un acuerdo y firmaron seis puntos que aparecen en el libro Torreón de Eduardo Guerra (pp. 38-39).
SE REPARTEN LAS TIERRAS ZULOAGA Y JIMÉNEZ.
Una vez librados los problemas con el Señor Juan Nepomuceno Flores, los señores Zuloaga y Jiménez acordaron repartirse las tierras de la Hacienda de San Lorenzo de la Laguna firmando un acuerdo:
Una vez zanjeada la cuestión de límites y aguas con el Señor Flores, Don Leonardo y Don Juan Ignacio decidieron partir la Hacienda que habían adquirido de común, procurando que sus intereses quedaran en los términos más favorecidos según las circunstancias particulares de cada uno, cosa que se facilitaba grandemente dado que el Señor Jiménez se interesaba por la parte de la Hacienda que quedaba en el estado de Durango, y el Señor Zuloaga se inclinaba de manera absoluta por el lado de Coahuila, habiéndose concertado nombrar de común acuerdo a Don mariano Delgado, como Juez Divisor, quién formuló el siguiente acuerdo(.....)
Segundo: las tierras y ranchos que quedaban en la línea que he puesto al lado de la Hacienda de Hornos y Rancho de San Lorenzo pertenecerán al Señor Don Leonardo Zuloaga mediante indemnización de siete mil quinientos pesos $7,500.00 que dará dicho señor a Don Juan Ignacio Jiménez, por la mayor población en los Ranchos con que queda.
Tercero: El Señor Juan Ignacio Jiménez será dueño de las tierras y ranchos que quedan al lado opuesto de la expresada línea divisoria que he establecido.
A los ocho días del mes de febrero de mil ochocientos cincuenta y dos. (Eduardo Guerra. Historia de la Laguna).
Bernabè González Vásquez
General.
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Revolución Mexicana
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Juan Espinoza y Córdoba
General.
Margartio Machado Quezada
Coronel y Político.
Prócoro Castañeda
Músico.
Enrique Mesta
Escritor.
Alfredo A. González
Músico.
Rosalío Salas Ceniceros
Músico Concertista
■ FECHA DE NACIMIENTO: Septiembre 30 de 1926
■ LUGAR DE NACIMIENTO: Velardeña, Durango
■ SUS PADRES: Ponciano Salas Muñoz y Ma. Dámaso Ceniceros Núñez
■ HERMANOS QUE AÚN VIVEN: Consuelo, fue la primera alumna de la Escuela de Música; Conchita, ama de casa; Enrique, maestro en Artes Plásticas, guitarrista e impresor; Manuel, maestro en Artes Plásticas e impresor; Salvador, médico ginecólogo y escultor; Ponciano, impresor y grabador
■ CHALÍO RECOMIENDA: Leer “La Reina Isabel Canta Rancheras”. Por las similitudes, ilustra lo que fue su vida en Velardeña
■ LO DESEABLE: Que el maestro Chalío se anime y un día escriba un libro con sus recuerdos
La guitarra tiene dos esencias que le dan el ser y le hacen objeto de la maestría que se transforma en arte: su alma de viento y de madera, que vibra cuando las cuerdas se vuelven razón para la caricia de manos que aman el sonido; y el deleite de quien la toca de la mejor manera: apretándola muy cerca del corazón.
Llegó “abriendo su casa”, como Alfredo Ibarra dijo un día de septiembre; un abrazo al que era desconocido fue parte de su lenguaje inaprendido y natural, propio de aquel que viene del desierto y trae por dentro la vida florecida. Su nombre está lleno de significado y por él y su arte Durango ha sido pronunciado muy lejos de aquí; es el maestro Rosalío Salas Ceniceros, “Chalío”.
Hijo de Ponciano Salas Muñoz y María Dámaso Ceniceros Núñez, ambos originarios de la ciudad de Durango, Rosalío nació un 30 de septiembre de 1926 entre la arena blanca de Velardeña, muy cerca de Cuencamé, la “Tierra de Generales”; Severino Ceniceros es uno de ellos, y “fue una de las ramas de la familia”. Diez llegaron a ser, de los cuales aún viven siete, de la “escalerita” que germinó en la misma tierra.
La vida en Velardeña giraba antes de 1945 alrededor de la American Smelting and Refining Company, que se llevó grandes cantidades de plata mexicana fuera del país, y que en 1940 ó 1941, sin explicación alguna, no sólo cerró sus puertas, sino que dinamitó las instalaciones completas, como una planta de luz, la más grande de su tiempo, junto a dos máquinas de vapor, y mucho más, que desmanteló y luego vendió como fierro viejo. Allí cambió la suerte de una próspera región y muchos se fueron; don Ponciano y doña María eligieron a Durango como destino.
Chalío tenía 18 años, y el día de San Agustín de 1945 (28 de agosto) se abrió el “taller de imprenta” donde los hijos aprenderían el oficio, y que hasta la fecha se conserva en el mismo lugar; sólo Salvador, prestigiado médico ginecólogo, por la naturaleza propia de su profesión, no se dedica a la impresión.
De él hay que decir que innovó los fórceps, y su patente (que formalizó en Estados Unidos) está vigente aún.
Actualmente, el maestro Rosalío Salas y su esposa Alba del Campo Flores tienen una librería en el Cerro del Calvario, en cuyo piso superior se puede tomar café y disfrutar de una bella vista, sobre todo de tarde y noche. En el interior de su casa están los patios escalonados donde han presentado conciertos y actos de teatro, y donde para estas fechas piensan montar algunos entremeses cervantinos.
HOMBRE DE HISTORIAS
Chalío Salas, a pesar de que la guitarra le ha tomado la voz y la ha hecho de arpegios y acordes, posee la virtud de un descifrador de misterios cotidianos: es un prodigioso contador de historias, que entre lo simple va encontrando lo que hace extraordinaria la vida sencilla de hombres de carne y hueso que ahora pueblan sus recuerdos.
Entre risas francas, Fructuoso Ceniceros, un cantinero de aquellos que había, viene a removerle la memoria. Llegaba la noche y los que habían comenzado la tarde entre botellas de sotol, andaban desperdigados por el suelo entregados al sueño bendito de los justos.
Como todos los días, Fructuoso tronaba con su voz enérgica: “¡Vámonos de aquí, que ya es hora de cerrar!... Pero antes les voy a dar su bendición”, decía con la mirada encendida.
Luego sacaba una caja Luego sacaba una caja musical que reproducía la Catedral de San Patricio de Nueva York, y, al darle cuerda, las notas de la “Marcha Nupcial” llenaban el espacio de la pequeña cantina; así, el tabernero pasaba por cada uno de los borrachines, quienes se levantaban y se iban a su casa.
Pero también hubo historias dramáticas como la de Jorge Alvarado. Estaba enamorado de una joven y al principio, sin cruzar palabra con ella, todas las tardes iba a verla afuera de una paletería; sólo se miraban.
Un día Jorge se animó y le habló; luego fue habitual para ellos platicar, nunca llegaron a novios, sólo hablaban; pero un día la suerte extravió la ruta. Jorge acudió a la cita, pero ella cruzaba palabras con otro. El enamorado enrojeció, apretó los puños, pero nada dijo; dio la media vuelta y se fue.
Un pequeño pastor terminó la búsqueda emprendida cuando, después de dos días, Jorge no había vuelto a su casa.
Al pasar cerca de una cueva, el niño percibió un olor terrible.
Corriendo fue a dar aviso y don Ponciano Salas, padre de Chalío y Jefe de la Junta Municipal, encabezó la marcha.
Ponciano era un gran lógico, discípulo de Silvestre Dorador, por eso al llegar a la cueva y oler la peste dijo: “aquí está Jorge”. La cavidad tenía un agujero que caía como quince metros en medio de una eterna noche. Sólo el “Güero Chimiro” se animó a bajar con don Ponciano; allí encontraron a Jorge Alvarado. Su cuerpo salpicaba, literalmente, las paredes de aquella boca de lobo: por aquí estaba su mandíbula, allá quedaron sus entrañas, más adentro se veía una mano.
Jorge, el que nunca pasó de las palabras, declaró su amor con cuatro mechas que detonó amarradas a su cintura.
Uno de los más memorables acontecimientos fue el eclipse total de Sol en Yerbaniz.
Ese día comparecieron astrónomos de Europa y de Estados Unidos. Conforme la hora de la penumbra se acercaba, las gallinas fueron a echarse y los marranos y las vacas regresaron a sus corrales. La noche llegó al mediodía: las embarazadas se aferraban a las grandes llaves que colgaban de sus vientres, al tiempo que otras lloraban y rezaban hincadas en la tierra, parecía que el mundo se iba a acabar. Pero la alborada se hizo de nuevo y la patria renació con las notas del Himno Nacional que una banda con los músicos de los alrededores entonó; ése día el mundo volvió a ser nuevecito.
EL INICIO
¿Cómo llegó el arte a su vida?
Mi papá tenía su guitarrita, ahí la tengo todavía guardada; su guitarra, donde a él le gustaba ponerse a tocar en forma empírica, creo yo que fue la primera música que oímos. Entonces, siempre tuvimos la devoción por la guitarra, con excepción de Manuel que es pintor y no la toca; pero, de la música, creo que allí es el comienzo.
Pero Ponciano Salas no quería que sus hijos tocaran la guitarra, que entonces “era una música como para borrachos”; cuando se iba a trabajar, Chalío y Enrique la sacaban y la pulsaban “de oído”; el que más tarde fundaría la Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez tenía tan sólo diez años, y no imaginaba siquiera lo que el tiempo depositaría en sus manos.
En Durango no había dónde estudiar y en ese tiempo, además de Chalío, interpretaban sólo el licenciado Fernando Arenas (quien lo hacía únicamente en reuniones familiares), y un ferrocarrilero que se llamaba Reyes Calvillo; “no había nada formal”. Hasta que llegó el maestro Alfredo A. González Flores a enseñar lo que sabía.
Con el maestro González, quien le dijo “véngase, vamos a estudiar”, Chalío inició un aprendizaje en serio, con el que haría un descubrimiento trascendente: quería ser guitarrista.
Con esa conciencia, y tocando ya bastante, se fue a EU, en donde con amigos que tuvo aprendió a leer música.
Regresó en 1953 y compró las pocas obras escritas que había; en tales afanes había un propósito principal...
LA SINFÓNICA
Alfredo A. González Flores fue el primero de sus directores y, junto a él, Rosalío Salas integró la Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez del Estado de Durango, que dio el primero de sus conciertos el 12 de noviembre de 1954.
El inicio fue con tan sólo 27 integrantes que tenían una particularidad: eran “músicos viejos que habían tocado con Alfredo González allá en 1929; los anduvo buscado y sacó viejos de todos lados, yo mismo fui con él a Nombre de Dios por un contrabajista viejo, más o menos de su misma edad. Eran viejos, pero todavía con el espíritu de la música, con todas las dificultades, y para los cuales tengo un profundo respeto y admiración; sólo cuatro habían tocado profesionalmente. (...) Silvano, hermano mayor de Alfredo y fundador de la Sinfónica Nacional, venía cada mes a tocar”, esa fue la primera Orquesta Sinfónica de Durango.
Aquel día de noviembre de hace ya casi 50 años, el Teatro Victoria fue el recinto que escucharía las notas primeras de quienes se entregaron a la música por un verdadero amor al arte.
Pero la condición del Teatro era deplorable: tiras de tela raída colgaban lastimosamente en el escenario, la sillería daba pena, los baños invitaban a que la básica necesidad esperara el regreso a casa; además, había hasta ratones y alacranes. Aun así, la gente acudió a esa primera llamada, donde Rosalío apareció con un traje blanco, entre los demás que llevaron un elegante negro, “eran los únicos trapos que tenía”, dijo entre risas y con una emoción que no ha terminado aún.
Las carencias eran muchas, pero más los deseos de quienes iniciaron aquella labor por la música. Por ejemplo, para el primer concierto se consiguió un piano “más o menos decente”, el cual, por cierto, siempre le ha faltado a Durango.
Luego, a los dos años ya eran 32 los músicos. El maestro Alfredo conocía los nombres de los solistas de México y del extranjero, y a todos los trajo, “yo no sé cómo le haría, les pagaría o no, quién sabe, tal vez nomás el pasaje, pero ese fue el principio de los que estamos gozando ahora cada mes”, enfatiza Chalío.
Llegaron a venir músicos de renombre, como Guido Galignani, quien tocó en Casa de Gobierno. Él, recuerda el maestro Chalío, regresó a Italia, su tierra, donde aún tenía una sobrina, pero al final volvió a México: allá nadie lo conocía, su andar por el mundo lo hizo un extraño en su propia casa, por eso retornó y el eco de su música quedó para siempre entre los mexicanos.
EL MEJOR MOMENTO
El artista, aunque se da a los otros a través de su creación, conserva siempre un espacio íntimo donde pinta o toca o canta para sí. Es el lugar donde guarda el mejor de sus recuerdos; el maestro Chalío Salas también tiene el suyo.
Junto a su hermano Enrique formó el Dúo Clásico y elaboró arreglos para dos guitarras, entonces no los había, y se fue con él para Estados Unidos. En un recital interpretaron la “Canción de Cuna” de Silvestre Revueltas; el “hilo invisible” fue allí y en ese momento... La “Canción de Cuna” inicia de puntillas, con el sigilo de quien mira con ternura al infante que pronto será parte de los sueños; un ligero punteo marca la pauta de la quietud que nace. Cuando el que es amor cierra los ojos, la suave voz deletrea las querencias mejores; las dos guitarras abarcan la posibilidad de tonos que se entrelazan y se van de la mano. Dos hombres que a través del arte desnudaron la intimidad de su corazón se encuentran donde el ser es simple y sin adjetivos: Silvestre Revueltas y Federico García Lorca, quién como ellos para dormir a un pequeño... ... Blanca princesa de nunca. ¡Duerme por la noche oscura! Cuerpo y tierra de nieve.
Duerme por el alba, ¡duerme!... El silencio reverencial se hizo cuando el último arpegio extinguió la voz y el suspiro brotado desde el fondo de un sentimiento contemplativo expresó lo que sucedió en ese instante prolongado: “¡Oh, my God...!”, se escuchó en toda la sala; luego fue el aplauso de pie. El “hilo invisible” fue allí ese día.
MIRA HACIA ADELANTE
Hoy ve hacia adelante y se encuentra en el arte naciente de cada uno de sus nietos, como aún se mira entre aquellos rudos hombres de Velardeña; hoy con su Alba de toda la vida y sus hermanos que le acompañan, y entre los acordes de su guitarra, Chalío sabe agradecer a la vida.
Su paso ha dejado la huella profunda de quienes saben hacer el camino: en aquella Sinfónica de hombres viejos, artistas eternos; en las vocaciones que nacieron con la Escuela de Música; en los andares del que llevó a Durango en sus acordes, y en el amor perenne de Ponciano y María Dámaso. Hoy Rosalío Salas Ceniceros, el Chalío de Durango, puede decir como el poeta:
“¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”
Manuel Salas Ceniceros Pintor
1931 - ----
El mural que luce al frente del Auditorio del Pueblo de Durango es obra de Manuel Salas Ceniceros, artista duranguense que nació en el mineral de Velardeña, municipio de Cuencamé, estado de Durango el día 23 de Febrero de 1931. Es hijo del señor don Ponciano Salas Muñoz y de la señora María Dámaso Ceniceros de Salas.
Su infancia transcurrió en el pintoresco mineral al lado de su familia y cursó la instrucción primaria, en la escuela Benito Juárez y artículo 123 de su tierra natal. A los catorce años de edad, la familia se trasladó a la ciudad de Durango, donde Manuel estudió la carrera comercial en la Academia Amado Nervo.
No ejerció porque tuvo necesidad de ayudar a la economía del hogar, colaborando de inmediato en la actividad de las artes graficas en el taller de su padre, oficio que sigue desempeñando con agrado y en el que se ha convertido en verdadero experto.
Siendo un adolescente su papá le pidió que dibujara una máquina de imprimir, diseño que hizo con perfección y facilidad, lo cual le permitió darse cuenta de que tenía aptitudes para la expresión gráfica y buscó la manera de perfeccionarse en el dibujo.
A partir de ese momento, se dedicó con pasión a dibujar y cuando el maestro Francisco Montoya de la Cruz pintó el mural del Palacio Municipal, Salas Ceniceros pasaba horas conversando con don Pancho y observaba su técnica de pintar. Al fundarse la escuela de Pintura y escultura en la Universidad Juárez de Durango, nuestro biografiado se inscribió como alumno fundador y combinando el trabajo con el estudio, dedicó mucho tiempo y esfuerzo al aprendizaje del difícil arte e pintar.
Fue alumno destacado de la institución y su gran sensibilidad pronto se manifestó en su notable aprovechamiento que le trajo la estimación y el aprecio de sus maestros y compañeros de estudios. Fueron sus maestros el muralista y escultor Francisco Montoya de la Cruz, el escultor Rodolfo González, el maestro Rutilio Martínez, el Lic. Gustavo Domínguez entre otros.
Estudió la carrera durante 8 años y en 1958 recibió su certificado de estudios como pintor y escultor. Como parte de su examen profesional, presentó una exposición de 24 cuadros que fueron muy elogiados.
En reconocimiento a su notable aprovechamiento el Instituto Nacional de Bellas Artes le otorgó una beca y continuó sus estudios en la ciudad de México. Fueron sus maestros José Chávez Morado, Jorge González Camarena, José Soto y Alfredo Salce entre otros. Al terminar sus estudios, regresó a la ciudad de Durango con una idea completa de la pintura mural y deseos de encontrar de encontrar muros donde plasmar su obra y manifestar sus experiencias.
El año de 1958 el licenciado González de la Vega entonces Gobernador del Estado convocó a un concurso para pintar un mural en el Auditorio del Pueblo de Durango, magna obra material que el gobierno construía como centro cívico y cultural para el pueblo. El proyecto presentado por Manuel Salas titulado “La educación y la salud para el pueblo”, con una extensión de 96 metros cuadrados, fue aceptado como triunfador y nuestro biografiado, realizó la obra en cuatro meses de ardua tarea.
La composición pictórica del mural tiene como base el elemento Quetzalcoatl, símbolo de cultura donde se combinaba la poesía, la música y la danza por un lado y por otro, la raíz que simboliza la salud, el deporte, la fecundidad y el vigor.
Posteriormente en la población de San Juan del Río, Salas realizó su segundo mural que se titula”Homenaje al Gral. Francisco Villa”.
En la escuela Preparatoria pintó “Retrato a Juárez” y en la ciudad de México tiene dos obras en coparticipación.
Su obra de caballete es extensa, considera que hasta el momento, ha pintado un poco más de 500 cuadros en diferentes grados de expresión plástica, de los cuales uno se encuentra en Suiza, otro en Canadá, varios en Estados Unidos de Norteamérica y muchos en diversas ciudades de la república Mexicana como México, Monterrey, Guadalajara, Torreón, Gómez Palacio, Zacatecas y otras. Con mucho éxito y opiniones favorables de críticos de arte, ha presentado exposiciones personales, en México, DF., Monterrey, Torreón, Guadalajara, Durango, Hermosillo, Los Ángeles California y otras ciudades de la Unión Americana. Por lo que concierne a exposiciones colectivas, los cuadros de Salas se han expuesto en todas las ciudades importantes de México.
Es grande y variada la obra pictórica de Salas Ceniceros y sus cuadros llenos de calor y expresión, reflejan maestría del pintor, sensibilidad artística y mensaje profundo de la condición humana. Entre los que representan significación humana.
Manuel Salas Estudiante de su profesión y pintor en permanente evolución, en 1974 realizó viaje de estudios a España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos de Norteamérica donde visitó museos, cambió impresiones con figuras representativas de la pintura en los países visitados y adquirió una gama de experiencias e investigaciones que se reflejan en sus creaciones. Permanentemente está pintando y con esfuerzo personal conquista cada día el sólido lugar que ya ocupa en el arte de Durango y de México.
Eduardo Trigueros Sarabia
Abogado.
José Ma. Favela
Ingeniero Agrónomo.
Lorenzo Hernández Martínez
Cantante y Actor.
Jaime Favela Martínez
Deportista y Político.
Rafael González Aguirre
Pintor.
Ma. Concepción Favela Ante
Srita. Durango 1992.
Ma. Guadalupe Favela Ante
Srita. Durango 1994.
Norma Elizabeth Sotelo Ochoa
Político.
René Carreón Gómez
Político.
C.P. Rubén Calderón Luján (Rector de la Universidad Juárez en el Estado de Durango.)
I. Datos Generales
Nombre: Rubén Calderón Luján Originario de: Cuencamé, Dgo.
Nacionalidad: Mexicana
Fecha de Nacimiento: 20 de Abril
Estado Civil: Casado
Edad: 58 Años
II. Escolaridad
Educación Media Superior
Instituto 18 de Marzo Gómez Palacio, Dgo. 1969-1972 Certificado
Educación Superior
Facultad de Contaduría y Administración 1972-1977 Título Profesional
Ave. Fanny Anitúa S/N
Durango, Dgo.
Maestría en Filosofía
Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) 2002 – 2004 Certificado, Diploma y Carta de Pasante
III. Desarrollo Profesional
Período 1977 – 1981
Gerente Administrativo Farmacéuticos Duramex, S.A.
Contralor General Proveedora Papelera de Durango, S.A.
Contralor General Materiales Anakar
Contralor General Futura del Norte, S.A.
Contralor General Deportes Concorde
Período 1982
Despacho Contable, Fiscal y Administrativo
Comisario Suplente Unión de Crédito Comercial y de Servicios S.A. de C.V.
Comisario Propietario Unión de Crédito Comercial y de Servicios S.A. de C.V.
Período 1984 a la fecha
Despacho Contable, Fiscal C.P. Rubén Calderón Luján, Gozando de gran prestigio y reconocimiento
IV. Actividades Académicas
Período 1989 a la fecha
Catedrático Facultad de Contaduría y Administración de la UJED
Materias:
Contabilidad de costos
Contabilidad III
Planeación fiscal y financiera
Contabilidad de sociedades
Contabilidad superior
Diplomado en impuestos
V. Otras Actividades
Socio fundador de la ANAEE
Socio del Colegio de Contadores Públicos, A.C.
De 1987 a Agosto de 2003: Tesorero General de la Universidad Juárez del Estado de Durango
Del 29 de Agosto de 2003 – al 27 de Agosto de 2004: Rector interino de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED).
Del 8 de Octubre de 2004 – a 2010: Rector de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

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